A principio de 2010 en América Latina había 470 millones de usuarios móviles, a fines de este mismo año esa cifra aumentó a 578 millones, de los cuales unos 37 millones tienen acceso a alguna de las 63 redes 3G activas en la región. Latinoamérica concentra el 11% de los 5.100 millones de conexiones móviles del mundo.
En cuanto a las tecnologías de esas conexiones, en 2010 el 93% de Latam es UMTS-HSDA. CDMA conserva el 5% del share (27 millones de conexiones) y el restante 2% son usuario de iDen, la tecnología de push to talk implementada por Nextel.
En cuanto a los grandes grupos, en 2010 América Móvil, que terminó el año con unos 205 millones de accesos móviles en la región, se distanció levemente de Telefónica/Movistar, que hoy tiene unos 149 millones. En los grandes números les siguen TIM (Telecom Italia Móviles) con 50 millones; Oi con 38.5 millones; Millicom con 23.5 millones; y Entel Chile con 7.5 millones.
La industria de los servicios y aplicaciones móviles tiene (al menos) dos modos de ser encarada. La de los que imaginan un mercado de smartphones conectados a banda ancha; y la de aquellos que piensan más bien en los grandes volúmenes de dispositivos con capacidades de cómputo heterogéneas. Según cómo se muestren, las estadísitcas de 2010 le dan buenos motivos a unos u otros.
Caer seducido por el impresionante crecimiento de los smartphones es fácil, pero en la mayoría de los países de Amércia Latina su penetración todavía es baja. Según Carrier y Asociados, a la Argentina entraron 1.5 millones de estos aparatos durante 2010 (el 12.5% del total). Con todo, los smartphones terminan 2010 siendo sólo el 7% del parque instalado, y es de suponer que en el resto de los mercados (salvo tal vez Chile) las cifras sean aún menores.
Es cierto que más allá de los sistemas operativos hay otra gama de móviles que sin ser smartphones tienen capacidades similares como teclados Qwerty, interface tactil, browser, cámaras, reproductores de música, email, etc. Pero las limitaciones para el desarrollo de un ecosistema de contenido móvil local no se reducen a los dispositivos. También pesa lo que hay más allá del aparato. No por nada los operadores lo llaman terminal.
El acceso a un abono de datos razonable, otra de las claves, no muestra un camino sencillo en la región. Por un lado el hecho indudable de que las operadoras son reactivas, esto es, invierten una vez que la demanda tiene a las redes al rojo vivo. Por otro, el tema del espectro, que es poco, es caro y su liberación depende de cuestiones políticas que exceden la dinámica del mercado. (más…)